alimentacion complementaria

Tu bebé se hace mayor y siente cada vez más curiosidad por el mundo que le rodea. Su paladar también está deseando experimentar y descubrir texturas y sabores nuevos. ¡Ya llegó la hora de empezar con la alimentación complementaria! O lo que es lo mismo, el momento de iniciar el proceso de introducción en su dieta de alimentos líquidos o sólidos distintos de la leche materna o de la de fórmula.

Comenzar con la alimentación complementaria es uno de los momentos más esperados por los padres, sobre todo si son primerizos. Sin embargo, suele ser un proceso que plantea muchas dudas y que debe realizarse de forma gradual y con una buena dosis de paciencia, ya que el pequeñ@ tiene que adaptarse.

Según la Asociación Española de Pediatría, la alimentación complementaria debe introducirse a partir de los 6 meses. ¿Por qué? Pues los profesionales consideran que es clave esperar al medio año de vida porque es cuando el organismo del bebé tiene la maduración necesaria a nivel gastrointestinal, neurológico, renal e inmune y es cuando él mismo muestra interés por la comida (quiere descubrir y llevarse los alimentos a la boca) y puede mantenerse en posición de sentado.

La posibilidad de atragantarse, las gastroenteritis e infecciones del trato respiratorio y otros riesgos a largo plazo, como la obesidad o la diabetes, son algunos de los motivos por los que se considera que una introducción precoz en la alimentación complementaria puede ser perjudicial.

Pero ¡ojo! Según los especialistas tampoco debemos dormirnos en los laureles. Si la introducción de la alimentación complementaria se retrasa más allá de los 7 meses también podría suponer problemas en la aceptación futura de nuevas texturas y sabores, en el aumento de alergias e intolerancias e incluso en carencias nutricionales.

Introducción de la alimentación complementaria

Bien. Pues nuestro bebé ya tiene 6 meses. Y ahora sí, ya estamos listos. Ha llegado el momento, hemos visitado al pediatra y nos ha comunicado que ya podemos empezar con la alimentación complementaria. Puede ser que nos dé unas pautas a seguir o puede ser que nos deje más vía libre. Quizá nos recomendará ir introduciendo los productos uno a uno y durante varios días para detectar posibles alergias e intolerancias.

Pero, aunque hace un tiempo se establecían unas normas más estrictas para la introducción de nuevos alimentos y el orden en que debía hacerse, actualmente son pocos los productos prohibidos para los más pequeños (pescado azul, hoja verde, sal, azúcar, lácteos o alimentos superfluos como bollería o charcutería son algunos) y ahora muchos que antes se recomendaba no dar, son bienvenidos. Este es el caso de algunas frutas. La verdad es que hay bastante libertad tanto en el orden como en la forma de empezar con la alimentación complementaria. Y es ante tanta libertad cuando surgen las dudas.

¿Por dónde empezamos?

Lo primero y más importante que debemos plantearnos es como queremos introducirle la alimentación complementaria a nuestro bebé. ¿Deseamos hacerlo con papillas o nos apuntamos al fenómeno Baby Led Weaning (BLW)?

 ¿Qué es el Baby-led Weaning?

El Baby-led Weaning (BLW) es un método de introducción de la alimentación complementaria que consiste en dejar que el bebé se lleve por si mismo los alimentos enteros a la boca, en vez de dárselos triturados y con la cuchara. Es un sistema en el que se le da un papel más participativo al menor. Él es quien decide cuánto y qué quiere comer.

Mientras que algunos aseguran que el BLW se trata de una moda, sus defensores afirman que es un retorno a la alimentación tradicional de los bebés, ya que antiguamente (cuando no existían batidoras, ni potitos) [email protected] niñ@s se alimentaban de leche materna hasta los 2 o 3 años y, una vez ya podían, empezaban a comer como el resto de los adultos.

Ventajas del BLW como alimentación complementaria

  • Con el método BLW, los alimentos se ofrecen por separado y con diferentes texturas. Así, el bebé puede llegar a conocer mejor cada uno de ellos. En cambio, las papillas puede ser que presenten la misma textura y una mezcla de sabores donde es difícil identificar el sabor individual de cada ingrediente.
  • Según los defensores del BLW, los niñ@s que no incorporan alimentos sólidos antes de los 9 meses, después tienen mayor rechazo a introducirlos.
  • Puede reducir el riesgo de obesidad, porque es más difícil sobrealimentar al bebé con este tipo de alimentación complementaria, que con las papillas ya que es el propio pequeño quien decide cuánto comer y se autorregula.
  • Los bebés disfrutan más.
  • Favorece la confianza y su relación con los alimentos, ya que el mismo los manipula y se los lleva a la boca.
  • El BLW también permite estimular el desarrollo de la psicomotricidad del bebé.
  • Favorece el seguimiento con la lactancia materna como principal fuente de alimentación, y el BLW sirve para que vaya probando nuevos alimentos.
  • No hará falta preparar papillas, ni potitos.

Desventajas del BLW

  • Riesgo de atragantamiento. Por ello, los alimentos deben ofrecerse siempre en trozos grandes y evitar frutos secos enteros, frankfurts, verduras crudas, uvas, frutas duras o desecadas, olivas y otros alimentos que no pueda aplastar con la lengua o el paladar. El bebé siempre debe estar sentado, erguido y bajo vigilancia en todo momento.
  • El bebé come menos cantidad y es más complicado introducir ciertos alimentos, sobre todo al principio. Con un puré te aseguras poder incluir todo tipo de alimentos y nutrientes. Por este motivo, optar por el BLW podría ocasionar déficit de nutrientes. Así que es recomendable que si se optamos por el BLW, la introducción de la alimentación complementaria se haga acompañada por un buen seguimiento nutricional por parte del pediatra.
  • La introducción de la alimentación complementaria con el BLW es mucho más lenta. Ya que al no triturar y mezclar los alimentos se tarda más en que prueben más productos.
  • Necesitamos tiempo para dedicar a tu bebé ya que él experimenta y juega con los alimentos. Después, también deberemos tener más paciencia para limpiar, ya que se ensuciará mucho más experimentando por sí mismo.
  • Si otras personas (familiares o profesionales) deben dar de comer a nuestro bebé y no lo tienen claro o temen que pueda atragantarse, puede suponer un problema o angustia para ellos.

Estas son algunas de las ventajas o desventajas del BLW frente a las papillas.

Pero si no lo tenemos claro, otra posibilidad es decantarnos por una alimentación complementaria que combine ambas opciones (ofreciendo papillas al bebé y también trozos para que se acostumbre a los alimentos sólidos y experimente). Escojas lo que escojas, siempre debes tener en cuenta que la PACIENCIA es lo más importante. Tanto si optas por el BLW como por ofrecerle papillas, el pequeñ@ necesitará un tiempo para adaptarse, hasta que se acostumbre a comer en cuchara y a los nuevos sabores, o bien porque experimentará y probará alimentos en muchas ocasiones sin apenas comer y ensuciándolo todo.

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