lactancia artificial

Para empezar a colaborar con este blog, os voy a hablar de la lactancia artificial, pero antes me presento. Mi nombre es Begoña y soy mamá de Hugo (9 meses). Nunca me imaginé ser madre. Ahora, creo que es lo más maravilloso que me ha pasado nunca y, a la vez, lo más complejo. Cada día me asaltan dudas, temores y también descubrimientos. Por eso, quiero aprovechar este pequeño espacio para compartir mis sensaciones y mis experiencias como madre.

No soy una experta en pediatría, ni en psicología infantil, ni pedagogía. Solo soy madre y, como todas, hago lo que puedo. Creo que cada niñ@ es un mundo [email protected] de circunstancias diversas. Solo puedo dar las gracias a Georgina y a Chavalines.es por permitir que me exprese en su canal. Es un honor poder participar en este blog, sobre todo por sus valores, por ser una tienda online que potencia los productos eco friendly y la educación inclusiva.

Quiero dedicar este post a la lactancia artificial. Sí, habéis leído bien: artificial. Seguro que habéis escuchado mucho sobre la leche materna, sobre sus múltiples beneficios y lo importante que es para el desarrollo del bebé sobre todo a nivel inmunitario. La verdad es que yo (doy gracias a mi madre) me crié con leche materna. Y me hubiera gustado hacer lo mismo con mi bebé. De hecho, ni me planteaba la artificial. Pero las circunstancias me llevaron a optar por ella y doy gracias por haber sabido tomar la decisión a tiempo.

No es mi intención discutir los beneficios de la leche materna. De hecho, los expertos aseguran que la leche de fórmula, hoy en día, es excelente pero que todavía no ha conseguido imitar algunas de las propiedades que ofrece la materna. Incluso en los botes de leche artificial se aconseja dar el pecho al bebé durante los primeros meses. Así que mi principal objetivo con este post es descriminalizar a la lactancia artificial y, con ello, a todas las madres que se decantan por ella, sea por el motivo que sea.

Mi experiencia con la lactancia artificiallactancia artificial

Mi bebé Hugo nació por cesárea programada el 19 de noviembre de 2019.  Un problema de llegada del alimento había paralizado el crecimiento del feto y decidieron sacarlo con 36 semanas. Nació sano, no necesitó incubadora, pero solo pesó 2,3 kg. [email protected] niñ@s nacen con poco peso, así que no nos preocupamos. Yo tenía muy claro que quería dar el pecho, pues, como bien se habían encargado de hacerme saber comadronas, médicos, la familia, blogeras… es lo mejor. Y, de hecho, no entendía por qué algunas embarazadas ya se decantaban por la leche artificial antes de la llegada de su recién nacido. Creo que, en este sentido, los cursos preparto (o al menos los que yo he visto) no te preparan realmente para el puerperio, ni la lactancia y sus dificultades. El bienestar de la mamá debería tratarse más, ya que es imprescindible y va estrechamente ligado al del bebé.

Al nacer Hugo, como me recomendaron, me lo puse en el pecho cada tres horas… Ya de entrada, como era tan pequeño, le dieron una pequeña ayuda de leche artificial (10 ml) y ¿qué es eso para un recién nacido llegado al mundo que tiene mucha hambre? Nada, pero no querían darle más por temor a que después rechazara la teta. Así que no paraba de llorar en toda la noche. Y normal, porque tenía hambre y a mi no me salía nada. A los cuatro días me fui para casa, adolorida por la cesárea y por el pecho mordido por mi pequeño, sin leche, con sentimientos de culpa por no satisfacer su hambre y con las opiniones y presiones de los demás.

A la semana, el pediatra me aconsejó seguir con el pecho, pero me dijo que si deseaba continuar había que seguir con la restricción de lactancia artificial al bebé, aunque llorase. Así, sabríamos si realmente se alimentaba o no de mi pecho cuando a la siguiente semana lo pesáramos. Si mi bebé de poco más de 2 kilos perdía peso, entonces comprobaríamos que no se alimentaba de mí.  Y ese fue el riesgo que no aceptamos correr. Así, una semana después de dar a luz, decidí priorizar nuestro bienestar y me dejé llevar del todo por la lactancia artificial intentando no culpabilizarme más por ello. Desde entonces, mi bebé comió, creció y ganó peso y yo pude recuperarme física y emocionalmente y dedicarme en cuerpo y alma a él gracias a la lactancia artificial.

No puedo negar que, a día de hoy, en alguna ocasión me invade la duda y pienso que puede que un día mi bebé necesite las defensas de la leche que nunca le pude dar. Sin embargo, debo dar las gracias porque con la lactancia artificial mi bebé ya tiene una estatura dentro de la normalidad (de los más menudos), y crece sano y feliz. En realidad, nunca podremos saber cual hubiera sido la salud de mi hijo a lo largo de su vida si hubiera tomado el pecho.

Ventajas de la lactancia artificial

  • La lactancia artificial permite controlar lo que toma el bebé exactamente. Igualmente, aunque sea con biberón, la alimentación es a demanda. Nunca hay que obligar a que se lo acabe si no quiere. Una vez el bebé se toma por completo todas las tomas de un día, podemos subirle la dosis para el siguiente día y que vaya bebiendo a demanda.
  • Poder medir la cantidad que se le da al bebé y el efecto de saciedad de la leche hace que con la lactancia artificial haya un horario de tomas más establecido y regular. Con la teta, en cambio, muchos bebés demandan alimento durante todo el día.
  • Aunque hay algunas discrepancias al respecto, algunas voces dicen que la lactancia artificial favorece el reposo nocturno más prolongado. Es decir, que los bebés que se alimentan de leche artificial duermen más durante la noche. No sé si será cierto. Solo puedo decir que, en mi caso, duerme entre 9 y 11 horas seguidas desde aproximadamente los 4 meses. Algo que he comprobado que también les ocurre a otras madres que optaron por la leche artificial.
  • Algunos pediatras aseguran que el paso de la leche a la alimentación de papillas es más rápido y fácil en el caso de la lactancia artificial.
  • La lactancia artificial supone una alternativa para aquellas madres que tienen una enfermedad o no pueden amamantar a sus hijos por los motivos que sean.
  • El padre u otros miembros de la familia pueden alimentar al bebé si a la madre en ese momento no le es posible.
  • Evita grietas en el pecho, mastitis y otras problemáticas. Los expertos aseguran que con un buen agarre, dar el pecho no tiene porque doler. Sin embargo, y sobretodo al principio, las madres sufren algunas que otras molestias.
  • Si optas por la lactancia artificial, no es necesario que lleves una dieta estrictamente saludable, ni tampoco que renuncies al alcohol. Además, podrás volver a fumar si llevas todo el embarazo pensando en un cigarrillo (aunque con lactancia artificial o materna… fumar no es nada aconsejable).

Desventajas de este tipo de lactancia

  •  La lactancia artificial no tiene las propiedades inmunológicas que posee la materna.
  • Tiene un coste
  • La lactancia artificial conlleva más preparativos (calentar agua, hacer la mezcla, esterilizar biberones…). Y cargar con todo ello si vas fuera.
  • Si optas por la lactancia artificial o simplemente es la alternativa que te permite dar de comer a tu bebé, todavía deberás luchar contra los prejuicios y las múltiples opiniones que te preguntarán por qué y te insistirán que dar el pecho es lo mejor.

En conclusión, la lactancia artificial hoy en día es una opción y una solución en muchas ocasiones en las que la madre no puede o no quiere dar el pecho. Y no solo eso, sino que también conlleva algunas ventajas. Como alimentar a tu bebé es una decisión que solamente la madre debería tomar y por la que todavía a día de hoy lamentablemente debemos dar explicaciones y sentirnos culpables. ¡No dejemos que nos criminalicen y nos culpen por hacer lo mejor para nosotras y para nuestro bebé! Solo una misma sabe lo que es mejor para los dos.

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